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17 dic 2011 2 comentarios
Me gusta diciembre. Con el calor, puedo encontrar en cualquier parte fruta dulce, la Navidad, el Año Nuevo y las vacaciones que se acercan, hacen que la gente ande más contenta. Pero lo que más me gusta, es que para mí, diciembre sirve de revisión de cómo fue el año. Se convierte en un mes de reflexiones, rankings, ajuste de cuentas y deseos futuros.
Y aunque quedan 2 semanas para que se acabe el 2011, siento que estoy ya en condiciones de etiquetar este año como la montaña rusa más veloz, extrema y llena de giros de mi vida.
Comencé el año jurando que estaba haciendo las cosas bien, tratando de cualquier forma salvar lo insalvable. Pasé los momentos más amargos de los que tenga memoria y muchos de esos fueron por gusto, por no ser capaz de ver que la solución a nuestros problemas, prácticamente siempre, está en nuestras manos.
Pasé del amor al odio y luego a la indiferencia como quien trata de salir de una honda piscina, con desesperación y poco aire. Tratando de no ahogarme y quedarme tocando fondo.
Este año a mí me regaló la esperanza. Parque O’Higgins, cientos de miles de personas voluntariamente presentes, gritando, exigiendo, despertando y haciéndome sentir de paso un nudo en la garganta. Días, semanas, meses de estudiantes valientes, decididos, haciéndome desear que todo esto hubiese pasado hace algunos años atrás y poder abrazar la bandera con propiedad.
Personas en todo el mundo exigiendo un cambio en las políticas monetarias que se construyen (y que destruyen) a sus espaldas. Cientos de personas peleando por preservar la vida en el planeta, haciendo pequeñas modificaciones en sus rutinas que los transforman en agentes de cambio en sus comunidades, contribuyendo más de lo que lo creen.
Conversaciones y reencuentros que me llenaron de felicidad. Escuchar a mis amigos, ver crecer a mis ahijados, desear cada mañana hacer cada día memorable. Preguntar, hablar, contar, sentir. Enterarme de lo que piensan los demás, intentar decir lo que tengo que decir. Aprender, absorber, convertirme en uno más y en individuo.
Pasear en bicicleta creyendo que en este momento mi vida, con todo, es simplemente perfecta. Pasa con calma, a velocidad de cleta. Sin prisa, sintiendo el aire en mis oídos, disfrutando del paisaje. Cuestan las subidas, pero la bajadas a toda velocidad son emocionantes! Un vaivén energizante y adictivo.
Despido el último año de mis 20 riendo todos los días. Tratando aún de enseñarle a Mila Mamilas aunque sea un par de cosas, soñando los mismos sueños de hace 10 años. Sumando nuevos amigos, nuevas y alucinantes historias para contarle a mis nietos (porque cuando va tienes 30 sí quieres hijos algún día)
2011, ándate contento, que esta vez no quiero que te vayas, porque esta vez la cuenta terminó con saldo a favor.

dic 22, 2011 @ 13:12:16
Que bueno que el saldo sea a favor, eso nos permite un buen comienzo de año, verdad?
ene 06, 2012 @ 15:45:48
Y ya comenzo el nuevo año… no hay nuevos pensamientos? nuevas palabras al vuelo!? Muchos exitos!!